Conducción vs Medicación

En España, en torno a un 5% de los accidentes de tráfico, está relacionado con los medicamentos. Un 17,3% de los conductores afirma estar bajo tratamiento farmacológico y, en aproximadamente el 26,4% de los casos, estos medicamentos contienen una advertencia sobre su posible relación con la capacidad de conducción. Los medicamentos no son la principal causa de la accidentalidad por tráfico. Sin embargo, dado que una gran parte de la población está en tratamiento con fármacos, éste es un aspecto que no debe olvidarse.


La mayor parte de los medicamentos son consumidos por personas que sufren alguna enfermedad. Algunas patologías disminuyen la capacidad para conducir con seguridad. En determinados casos se puede asumir que el tomar la medicación, al controlar o estabilizar la situación clínica, permite a la persona conducir “mejor”.

El 23,7% de la población afirma consumir alcohol a diario y el 10,3% toma medicamentos conjuntamente.
En la Unión Europea, los fármacos con un mayor efecto negativo sobre la conducción son las benzodiazepinas, justo por detrás del alcohol (con una prevalencia del 7-14% y 41% de los casos, respectivamente). La prevalencia de la presencia de opiáceos oscila entre el 1 y el 4%. Otros principios activos que se encuentran con frecuencia son antihistamínicos, relajantes musculares y antidepresivos.

Todos somos conscientes de los efectos adversos del alcohol y las drogas en la capacidad de conducción. Sin embargo, la mayoría de personas desconocen que determinados medicamentos pueden resultar igualmente peligrosos a la hora de ponernos al volante, ya que, por su actividad, disminuyen la destreza necesaria para conducir un vehículo.

Por ello, en el caso de tener que ponernos en tratamiento con algún fármaco, es muy importante averiguar si puede tener algún efecto sobre nuestra capacidad de conducción, información que siempre encontraremos especificada en el prospecto y gracias a la cual podremos prevenir cualquier posible riesgo.

En otros casos, lo que ocasiona una disminución de la capacidad de respuesta, no son las características específicas de un medicamento, sino las interacciones que se puedan producir con otros fármacos que estemos tomando al mismo tiempo. Los efectos negativos de los medicamentos sobre la capacidad de conducción se denominan efectos indeseables, pero no siempre son igual de intensos en unas personas que en otras. Los principales efectos secundarios de los medicamentos que pueden afectar negativamente en la capacidad de conducir son el efecto sedante (somnolencia, disminución de la alerta…), las alteraciones oculares (visión borrosa, trastornos de acomodación…), las alteraciones auditivas (zumbidos, acúfenos…), los vértigos y los temblores, entre otros.

La reacción del organismo a los medicamentos es más significativa los primeros días del tratamiento y puede no ser tan fuerte después. Los medicamentos que potencialmente pueden afectar a nuestra capacidad de conducción son los ansiolíticos, antidepresivos, tranquilizantes o incluso algunos colirios o pomadas oftálmicas que pueden influir sobre nuestra correcta visión. Los medicamentos para tratar los resfriados o las alergias también pueden disminuir nuestros reflejos. Concretamente los antihistamínicos pueden producir somnolencia, sedación y disminución de los reflejos.

RECOMENDACIONES

– Antes de conducir, procura conocer como “reacciona” ante la medicación que está tomando. Si observas que ésta influye sobre sus reflejos, capacidad de concentración, te produce excesiva somnolencia… indícaselo al médico o farmacéutico y evita conducir.

– Recuerda que la “reacción” del organismo a los fármacos es más manifiesta en los primeros días de tratamiento, y en especial en las primeras horas después de la ingesta del fármaco.

– Sigue siempre las instrucciones del médico y farmacéutico sobre como utilizar la medicación: utilícelos en el tiempo y a la dosis que le han indicado. Nunca utilices fármacos de manera continuada sin el control de su médico y/o farmacéutico.

– Recuerda que tomar alcohol y fármacos conjuntamente puede incrementar sus efectos adversos (mayor sedación y somnolencia, pérdida de reflejos….) y de esta manera influir más negativamente sobre la capacidad de conducción.

– Si tienes que conducir de manera habitual, recuérdaselo cada vez que acudas al médico o farmacéutico.

CONCLUSIONES

– Las personas enferman con frecuencia. Para curar o controlar las enfermedades es preciso tomar unos medicamentos prescritos por el médico.

– A medida que se tiene mayor edad, más frecuentemente se padecen enfermedades y mayor es el consumo de medicamentos.

– Debe evitarse la automedicación: los medicamentos deben tomarse bajo control facultativo.

– La presencia de medicamentos en las personas fallecidas en accidente de tráfico es “relativamente” frecuente.

– La asociación de medicamentos con alcohol/drogas es particularmente peligrosa de cara a una conducción de vehículos segura.

– El prospecto incluye información sobre “conducción de vehículos y utilización de maquinaria”. Cuando se indica que puede afectar a la conducción de vehículos debe tomarse en serio y evitar conducir.

– Como norma general no se debe ingerir nunca alcohol cuando se está tomando medicación. Habitualmente al mezclarlos se potencian los efectos adversos para la conducción.

GRUPOS TERAPEÚTICOS CON MAYOR INDICE DE AFECTACIÓN EN LA CAPACIDAD DE CONDUCCIÓN

Antidepresivos
– Somnolencia, disminución de la alerta psíquica e incluso vértigo.
– Efectos anticolinérgicos (visión borrosa).
– Los pacientes con depresión mayor sólo deben conducir una vez que el tratamiento se ha estabilizado y se ha obtenido una respuesta positiva.

Benzodiazepinas
– Tienden a disminuir los reflejos, alteraciones psicomotrices, del estado de alerta y somnolencia.
– No es previsible que si se toman por la noche afecten a la conducción de vehículos a la mañana siguiente.
– Las BZD de acción larga pueden producir sedación excesiva como consecuencia de su acumulación (deberían evitar la conducción de vehículos especialmente durante las primeras horas de la mañana si han tomado el medicamento por la noche).

Opioides
– Somnolencia, disminución de la alerta psíquica e incluso vértigo.
– Los pacientes en tratamiento crónico, cuando desarrollan tolerancia no muestran alteraciones en la capacidad de conducción. Sin embargo, se deberá tener precaución en los incrementos de dosis.

Antihistamínicos de primera generación
– Somnolencia y capacidad de producir efectos anticolinérgicos (visión borrosa).
– Los efectos neurológicos asociados al bloqueo de los receptores histaminérgicos y colinérgicos: ansiedad, parestesia, alteraciones visuales y alucinaciones.
– Se debe evitar conducir bajo la influencia de antihistamínicos.

Antipsicóticos
– Somnolencia, sedación y visión borrosa.
– Al inicio del tratamiento: síntomas extrapiramidales como parkinsonismo, acatisia y distonía, que están relacionados con la dosis.
– Los pacientes esquizofrénicos o con otros cuadros de naturaleza psicótica sólo deben conducir cuando estén adecuadamente estabilizados.
– Se recomienda que estos pacientes adopten precauciones especiales (viajar acompañados, moderar la velocidad, evitar las horas punta y los viajes nocturnos).

Antiepilépticos
– Ataxia, somnolencia, letargo, estados de confusión o aturdimiento.
– La propia epilepsia incapacita para conducir, como recoge el código de circulación.

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Un comentario en “Conducción vs Medicación

  1. Artículo muy interesante, por su información cientíca.Es cierto que damos mucha importamcia, que la tiene, a la velocidad, el alchol y las drogas y «olvidamos» los efectos que algunos fármacos tienen sobre la condución. ¡enhorabuena por el artículo!

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