Defensa de los detectores de radar

Legales desde la reciente aprobación de la nueva Ley Sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (Ley 18/2009), los detectores de radar se han erigido como los protagonistas de uno de los grandes debates sobre seguridad en la carretera: el que trata sobre si estos equipos hacen o no más segura la conducción.

Desde AEICAM (Asociación Española de Instaladores de Car Audio y Multimedia) defendemos que los detectores de radar son verdaderos aliados para el conductor, y que su uso puede ser un factor positivo de cara a reducir la siniestralidad en la carretera, que debe ser la verdadera preocupación de todos nosotros. A continuación veremos el porqué. Otros organismos como CETRAA (Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines) ya están al corriente de nuestra iniciativa en defensa de los detectores de radar y estudian sumarse a ella, algo que decidirán en su próxima asamblea.

Estudio sobre uso de detectores y siniestralidad

En el año 2001, la agencia independiente británica Mori, una de las más prestigiosas de Europa, elaboró un informe acerca de las diferencias de siniestralidad entre usuarios de detectores de radar y no usuarios. Este estudio, dedicado a investigar sobre los hábitos, comportamientos y siniestralidad de los usuarios de detectores en Reino Unido, mostró unas conclusiones claras: los conductores que usaban detectores de radar tenían una menor siniestralidad, recorriendo un 50% más de kilometraje sin tener ningún accidente. Además, también se confirmó que el 75% de los usuarios de detectores prestaban más atención a la velocidad a la que iban, liberados de la tensión de estar pendientes de la presencia de un posible radar (recordemos que el Reino Unido es el país europeo con un mayor número de radares en sus carreteras). Es decir, el detector les ayudaba a mantener la vista puesta sólo en la carretera.

El 60% de los usuarios de detectores afirmaban haber hecho más segura su conducción tras la adquisición de uno de estos equipos, y los usuarios que usaban estos dispositivos sufrían un 24% menos de accidentes que los que no utilizaban un detector de radares.

Una confusión perjudicial

No hay duda de que uno de los factores que ha perjudicado la imagen de los detectores de radar es la confusión que tanto desde la calle como desde los medios de comunicación se ha creado entre ellos y los inhibidores de radar, totalmente ilegales.

Este ‘caos informativo’ ha provocado que muy a menudo se confundan ambos equipos, que poco tienen que ver. Mientras que los detectores son escáneres de frecuencias que se limitan a, como su nombre indica, detectar las frecuencias que emiten los radares de tráfico, sin interferir para nada en ellos, los inhibidores son equipos diseñados para inhabilitar los cinemómetros láser que miden la velocidad de los vehículos. Estos dispositivos cancelan la acción del radar, inhiben su uso e impiden la sanción “confundiendo” al radar.

Desde el punto de vista técnico, los detectores de radar son unos equipos mucho más parecidos a los avisadores de radar, equipos GPS que ubican los radares en la carretera por coordenadas y avisan de su localización con señales acústicas y visuales, que no a los inhibidores, equipos ilegales y cuyo uso condenamos desde AEICAM.

En este sentido, debe quedar muy claro que los detectores en ningún caso ayudan a evitar el radar. Por mucho que el detector avise de la presencia cercana de un radar, si el conductor no reduce la velocidad, la infracción se cometerá igual, con la consiguiente multa. Es decir, los detectores nunca pueden servir para combatir la vigilancia de los radares; simplemente se limitan a avisar con antelación al conductor de su presencia. En cambio con los inhibidores, el conductor sólo tiene que activarlos y a los intentos de los radares de Tráfico de captar su velocidad. Una práctica a todas luces ilegal y, como podemos ver, muy alejada de la función única y básica de los detectores, que no es otra que avisar al conductor para hacer su conducción más segura.

Esta diferencia, que puede parecer clara, no lo ha sido tanto para muchos medios de información, que han confundido a la población mezclando inhibidores, detectores y avisadores como si fueran equipos similares.

Pongamos un ejemplo claro y meridiano para ilustrar qué puede hacer un detector de radar y qué no. Si circulamos por una vía rápida a 160 km/h y recibimos la alerta de la presencia de un radar, difícilmente vamos a contar con el tiempo suficiente para reducir la velocidad y adecuarnos a los 120 km/h de rigor, ya que no existe en el mercado ningún dispositivo que alerte con tanta antelación como para evitar que el usuario se salte las indicaciones a la torera.

Por tanto, un detector no es el arma infalible con el que un infractor reincidente puede saltarse a su antojo los límites de velocidad. Y por supuesto, si un conductor recibe una indicación del detector y conduce por encima de los límites de velocidad establecidos (porque no puede o no quiere frenar), va a ser sancionado como cualquier hijo de vecino.

Los detectores, dispositivos con doble utilidad

Para reforzar el concepto de que los radares son elementos positivos de cara a aumentar la seguridad vial, podemos echar un vistazo al ‘Informe AEA sobre la incidencia del Plan de Radares Fijos respecto de los accidentes ocurridos en puntos negros 2006’.

En este documento se recogen en un listado los puntos negros existentes en cada comunidad autónoma y provincia, los radares que la DGT tiene instalados en cada uno de ellos y el porcentaje de coincidencia entre estos radares y los puntos negros. Es decir, nos informa de qué porcentaje de radares están instalados en puntos negros.

De esta forma, encontramos comunidades con altos índices de coincidencia, como es el caso de Andalucía (el 61% de sus radares coincide con sus puntos negros), Cantabria (60%) o Madrid (60%). En estos casos, la utilidad del detector de radar salta a la vista, ya que en un alto porcentaje de casos servirá al conductor para alertar de la presencia de un punto negro cercano. Por lo tanto, su beneficio para la seguridad en la carretera es más que evidente.

En los casos en que la localización de los radares de la DGT no coincida tanto con la de los puntos negros, como ocurre en comunidades como Asturias (25%), Castilla y León (16%) o Galicia (20%), el detector sigue siendo un equipo de utilidad, puesto que aunque la presencia de los radares coincida menos con la de los radares, puede ser un elemento muy útil para evitar que el conductor se ‘despiste’ al volante y cometa imprudencias.

Otro documento sobre radares y puntos negros, en este caso elaborado por la publicación especializada ‘Autopista’, también nos sirve para defender este punto de vista acerca de la utilidad de los detectores.

En el informe de esta revista se diferencian los radares en tres colores: verde, amarillo o rojo, partiendo de factores como si se anuncian con anterioridad y a qué distancia se encuentra el cartel anunciador del radar, el límite de velocidad establecido, si es o no visible o las características del tramo donde está instalado el radar, entre otros aspectos.

De esta forma, catalogan como verdes aquellos radares anunciados con más de 500 metros de antelación y en los que el tramo donde está colocado el radar responde a unas características que hacen peligroso sobrepasar el límite de velocidad, así como los puntos negros.

Estos radares verdes representan el 30,6% de los totales de la DGT, el 12% de los radares de Catalunya y el 12% de los de Euskadi; y ante ellos el detector de radar sirve, como ya hemos mencionado anteriormente, como un avisador de puntos negros que puede ser muy importante para la seguridad del conductor.

Los radares amarillos son aquellos anunciados con suficiente antelación pero colocados en tramos con velocidad máxima considerada como demasiado baja, si las características del tramo no justifican la colocación del radar o si se anuncia con menos de 500 metros de antelación. También se incluyen los puntos negros anunciados de forma incorrecta.

Esta segunda clasificación abarca el 33,3% de los radares totales de la DGT, el 20% de los de Catalunya y el 21% de los de Euskadi. En estos casos, el detector de radar sigue teniendo una función positiva, en este caso como aliado ante zonas de carretera que pueden ser susceptibles de ser vistas como peligrosas por parte de los conductores.

Finalmente tenemos los radares rojos, que ‘Autopista’ define como los que no se ubican en un tramo peligroso sino que están colocados en vías amplias, bien asfaltadas, sin cruces conflictivos y con óptima visibilidad. Según la publicación, dentro de esta categoría entrarían el 36% de los radares de la DGT, el 60% de los radares de Catalunya y el 5,7% de los de Euskadi.

En este caso, con radares colocados en tramos sin aparente peligro para el conductor, el detector de radar puede seguir siendo importante, ya que precisamente la facilidad de conducción del tramo puede llevar al conductor a confiarse y a rebasar los límites de velocidad. Gracias a los avisos del detector, el conductor estará alerta aunque la carretera que tenga delante no parezca entrañar complicación.

Posible utilización futura de los detectores para reforzar la seguridad vial

Por si fueran pocas las ventajas que hemos enumerado para la seguridad vial, la industria auxiliar ya está preparando soluciones basadas en la misma tecnología empleada por los detectores (radiofrecuencia). Así, hay empresas que ya desarrollan equipos de señalización viaria, balizas, etcétera, que redundarán en una mayor seguridad vial, ya que cuando nos acerquemos con un coche equipado con un detector, éste nos avisará mediante señales acústicas de que nos acercamos a un punto donde debemos prestar especial atención; en este caso, podría ser un tramo cortado por obras, una retención inesperada o un accidente que ocupa la calzada. Éste es el futuro inmediato, un futuro donde el conductor recibe información actualizada de los peligros que le esperan en la carretera y puede sortearlos con la ayuda de la tecnología.

Unos dispositivos que incorporan más funciones en pos de la seguridad

Un análisis de la oferta de dispositivos detectores de radar en nuestro mercado arroja a la luz informaciones bastante interesantes. Y es que la evolución de la industria y la competencia propicia que, cada vez más, estos aparatos incorporen nuevas funciones de apoyo a la seguridad en la carretera.

Y es que a la detección de radares fijos, móviles, de tramos, etcétera, estos dispositivos comienzan a incorporar la localización exacta de los puntos negros y los tramos de alta siniestrabilidad, aunque no haya radares en ellos; el usuario en muchos casos puede añadirlos personalmente con sólo pulsar un botón. Así, cruces conflictivos, tramos con retenciones, zonas escolares y otros tramos que pueden presentar problemas a la circulación pasan a ser mucho menos complicados si el conductor cuenta con la ayuda de un detector.

Conclusiones

En definitiva, la voluntad de AEICAM no es otra que la plena convivencia entre detectores de radar y radares, ambos elementos útiles para una mayor seguridad en carretera y beneficiosos para los conductores y cuyas funciones no tienen porqué estar en ningún caso reñidas.

Fuente de la noticia: AEICAM

AEICAM es la Asociación Española de Instaladores de Car Audio y Multimedia. Engloba a una setentena de profesionales independientes, especializados en accesorios electrónicos para el automóvil tales como los equipos de música, multimedia y navegación, así como sistemas de seguridad.

Fundada en 2006, AEICAM vela por los intereses de estos instaladores independientes, y garantiza con un sello de calidad (el de instalador asociado) que sus trabajos cuentan con todas las garantías de cara al consumidor. AEICAM cuenta con el apoyo de las principales marcas del sector, como Alpine, Becker, Kenwood, Parrot o Pioneer, entre otras.

AEICAM dispone de una red de instaladores independientes en todo el territorio español, profesionales que pueden asesorar al cliente sobre qué sistemas de prevención ante los radares pueden utilizarse de manera legal.

Para más información, consulte www.aeicam.com.

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2 comentarios en “Defensa de los detectores de radar

  1. El problema para la DGT es que le importa unas narices la seguridad y lo que quieren es recaudar, por eso, estos aparatitos les fastidian la fiesta.

    Si España estuviera infectada de radares, todos señalizados incluidos los móviles los ciudadanos circularían más despacio y todos tan felices, si el motivo fuera la seguridad, como lo que impera es el sacar dinero un tío que va 180 le sacan la foto pero sigue a 180, pudiéndose matar en la curva siguiente… pero el objetivo de la DGT no es salvar vidas, es cuadrar los presupuestos generales del estado.

  2. Por cierto, buen artículo el de AEICAM.

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