Cómo conducir con lluvia

Como cualquier conductor ha podido comprobar, el asfalto mojado es menos adherente que el seco. Eso lo saben muy bien quienes trabajan en los servicios de emergencia, porque el número de accidentes se triplica cuando hay lluvia. En condiciones adversas, conviene extremar la atención al conducir, pero también es importante, aunque vivamos en el desierto, anticiparnos, prevenir la situación y mantener el coche en condiciones óptimas.

Los limpiaparabrisas

Hay que tenerlos siempre a punto porque, llueva o no, los necesitaremos a menudo.

Lo ideal es cambiarlos dos veces al año: en otoño y en primavera. El verano y el calor deterioran enormemente las gomas.

Para comprobar su estado:

– Dejemos caer agua sobre el cristal y escuchemos el sonido al activar las escobillas: chirridos, vibraciones…
– Miremos si hay uniformidad en el barrido, que no quedan surcos, manchas, franjas…
– Comprobemos las gomas y las varillas que las sostienen, que no estén dobladas o dañadas.
– Vigilemos el indicador que cambia de color y avisa de su deterioro.

Los neumáticos

Su buen estado es fundamental. Antes de viajar, es preciso comprobar que la presión sea correcta y que el dibujo tenga la profundidad adecuada para evacuar el agua y optimizar la adherencia. Para cuidar este aspecto esencial, leer nuestro artículo Los neumáticos, pieza clave en la seguridad.

El alumbrado

Cuando conducimos con lluvia es tan importante ver como que nos vean. Se debe vigilar con regularidad el funcionamiento adecuado de todo el sistema de luces. Pidamos ayuda para comprobar que responden bien las luces de frenado, importantísimas en bajas condiciones de visibilidad.

Normas básicas de conducción

Conducir sobre pavimento mojado es muy diferente que hacerlo sobre un suelo seco, así pues, hay que…

Reducir la velocidad. Se recomienda rebajarla un 10% como mínimo o más en función de las circunstancias.

Las primeras gotas. También son peligrosas: el agua sobre el polvo y la grasa de la calzada es altamente deslizante.

Encender las luces de cruce. No sólo para ver, sino también para que nos vean. Si es preciso, en caso de lluvia intensa o niebla, poner el alumbrado antiniebla. Si por lluvia extrema tenemos que circular a una velocidad muy reducida, encendamos los warning para alertar a otros vehículos.

Evitar movimientos bruscos. Huyamos de los quiebros y volantazos. Hay que llevar el acelerador de manera suave y constante. Las maniobras bruscas en situaciones de poca adherencia aumentan la posibilidad de perder el control.

Atención a los demás. Estemos tan pendientes de la conducción propia como de la de los otros conductores.

Aumentar la distancia de seguridad. Al doble o más de lo habitual, porque la capacidad de frenada y el espacio necesario en mojado son muy distintos que en seco. Además, así evitaremos que el coche que nos precede nos eche agua pulverizada y sucia al parabrisas, con lo que nuestra visibilidad quedaría muy reducida.

El ABS es básico. Prácticamente todos los coches tienen ABS, lo cual es importantísimo para la frenada en mojado, pero ojo si alguno no lo tiene, porque el vehículo requerirá una mayor distancia de frenado y puede que la dirección no responda y las ruedas se bloqueen.

No confiarse. El ABS, ESP, etc. no deben darnos una sensación de seguridad, porque son sólo una pequeña ayuda.

Cuidado con las acumulaciones de agua, que pueden alterar el frenado. Evitemos los charcos y bolsas de agua en la medida de lo posible.

Atención cuando adelantemos. A mayor velocidad, más agua caerá sobre el parabrisas, y puede que los limpiaparabrisas no den abasto. Y cuidado con la visibilidad de los coches que vienen de frente. Al adelantar y cuando nos adelanten, extrememos la precaución con los vehículos que rebasamos o nos rebasan, sobre todo si son grandes, porque nos echarán el agua que desplacen encima.

Vestir adecuadamente. Cuando hay lluvia, es importante no ir muy abrigados para poder llevar la calefacción a un ritmo tal que desempañe los cristales.

Seguir al vehículo de delante. Es mejor seguir la huella del coche que nos precede porque así disminuye el riesgo de aquaplanning.

La pintura resbala. Conviene evitar pisar la pintura blanca, que, mojada, resulta tan resbaladiza como el hielo.

Frenada. Cuando haya que frenar, hacerlo con toques suaves y repetidos. Para que los frenos funcionen bien, conviene, en rectas y momentos sin riesgo, tocar ligeramente el pedal para que el roce evacue el agua.

Salir con tiempo. Si vamos a trabajar o tenemos que llegar con hora a una cita, habrá que salir antes los días de lluvia, no solo por los habituales atascos, sino porque deberemos circular con menos velocidad y menos nervios.

Mirar a la derecha. Debemos ir por el carril derecho, lo más lejos posible de los coches que vienen de frente, miremos la raya del arcén derecho en condiciones de baja visibilidad.

Paradas. Si es necesario, y siempre que arrecie torrencialmente, hay que considerar la posibilidad de hacer una parada en un lugar seguro y esperar a que escampe antes de continuar la marcha. Tengamos en cuenta que las bajas condiciones de visibilidad son una causa importantísima de accidentes y que provocan una gran fatiga en el conductor.

El ‘aquaplaning’

Es el famoso efecto en el que nuestro coche parece adquirir voluntad propia. En caso de producirse, tendremos suerte si circulamos a baja velocidad y con el cinturón bien abrochado. Cuando se acumula un exceso de agua en la calzada se puede formar una capa de agua entre el neumático y el asfalto superior a la que la goma puede desalojar; entonces el coche se desliza fuera de control. En este caso, hay que levantar suavemente el pie del acelerador, no frenar mientras no desaparezca la película de agua entre las ruedas y el suelo y sujetar con fuerza el volante sin intentar cambiar bruscamente la trayectoria. Parece una tontería, pero debemos mirar hacia donde queremos ir. Quienes tengan creencias religiosas, pueden aprovechar para pedir auxilio.

Cruzar zonas anegadas

¿Realmente tenemos que atravesar por ahí? Si no es estrictamente necesario, mejor no arriesgarse

Cuidado con el fondo que no vemos, del que ignoramos su profundidad y la posibilidad de que haya piedras u otros elementos. Si es preciso, bajemos e inspeccionemos la zona.

Los frenos no funcionarán correctamente. Debemos pasar lentamente y en primera para evitar que el motor se pare.

Si el agua llega al eje de las ruedas, es preferible no adentrarse más.

Una vez pasado el charco, si hemos tenido suerte, frenemos varias veces para secar los discos o las pastillas.

Riadas

Con sólo 60 cm de profundidad, la inmensa mayoría de los vehículos, grandes o pequeños, serán arrastrados por la riada. Con una profundidad de 30 cm, el coche puede empezar a descontrolarse. En ese caso, lo mejor es bajarse, no pensar que dentro se está más seguro, porque no es cierto. Algunos estudios aseguran que más de la mitad de las víctimas se ahogan en el interior del vehículo porque deciden quedarse dentro movidos por una falsa sensación de seguridad.

Con lluvias intensas, no debemos circular por carreteras secundarias.

Los expertos en protección civil piden que no se cruce ningún cauce, es altamente peligroso, y que se abandone el vehículo si quedamos retenidos en una corriente.

Si vamos en moto

La regla de oro es suavidad.

– El buen estado de los neumáticos es vital.
– Controlar que el alumbrado está en buen estado, porque se vuelve especialmente importante en días de lluvia, para ver y que nos vean.
– Llevar ropa que nos haga muy visibles.
– El asfalto es más resbaladizo con las primeras gotas que cuando está completamente mojado.
– En carretera hay que utilizar marchas más largas de lo habitual para que la rueda trasera no tenga excesiva potencia y no patine.
– Aumentar la distancia de seguridad con el vehículo precedente, de manera que pueda frenarse suavemente en caso necesario.
– En carretera abierta tocar de vez en cuando los frenos suavemente para que el roce evacue el agua y estén secos en caso de necesidad.
– Evitar pisar la pintura blanca, tanto en los pasos de cebra como en los adelantamientos.
– Cuidado en las rotondas, donde suele haber grasa en el suelo, pintura reflectante, tráfico difícil… Procurar trazarlas en diagonal y acercarse al interior, donde habrá menos sustancias derramadas.
– Evitar los charcos y arroyuelos.

Fuente: ElMejorSeguroDeCoche

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Un comentario en “Cómo conducir con lluvia

  1. Sabios consejos.
    Estos son ese tipo de asuntos de los cuales -imagino-, no se enseña apenas nada a los conductores españoles, ni en las autoescuelas ni por parte de la DGT, y como este tema hay muchos otros si cabe aún más importantes, el uso de los intermitentes, como y cuando cambiar de carril, sobre los adelantamientos, etc, etc, etc.

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