La influencia real en la siniestralidad de los factores ajenos a la política de Seguridad Vial, o de cómo elabora las estadísticas la DGT

La llegada de Pere Navarro a la cúpula de la DGT, en el año 2004, supuso la puesta en marcha de una política de seguridad vial centrada en profundos cambios legislativos encaminados a endurecer la Ley contra los conductores supuestamente indeseables. La medida más notoria fue el carné por puntos, aunque no menos importantes fueron la modificación del Código Penal y la reforma de la LSV, también llamada “multa express”. Desde el principio se criticó por parte de todas las Asociaciones y Empresas de defensa del automovilista que las medidas se centrasen exclusivamente en la represión, pero la información proporcionada regularmente por la DGT parece darle la razón, con un descenso realmente notable en las cifras de víctimas de la carretera.

Pero, ¿puede entenderse la evolución de la siniestralidad sin observar otros factores? No. La DGT nunca ha manejado otros datos o factores que influyen en los accidentes. Veamos, en esta serie de artículos, cómo afectan esos factores y cómo Pere Navarro y sus jefes de Interior han sacado tajada de la crisis económica para presentar unas cifras cada año aparentemente mejores: el paro, primera emergencia nacional, ha tenido, a la vista de las cifras, una influencia definitiva en la reducción de la siniestralidad; no hay mal que por bien no venga, deben pensar los prebostes de la cosa circulatoria. Y veamos también comportamientos de la siniestralidad que escapan al sentido común cuando se asoman peligrosamente al terreno de la manipulación estadística.

España bate récords europeos en materia de reducción de siniestralidad vial, se nos dice. Hay que mirar a los años 60 para encontrar cifras tan bajas, se repite una y otra vez. Y siempre con el corolario del éxito del carné por puntos, del Código Penal y, cómo no, de la profusión de radares. Examinemos, sin embargo, la evolución de la siniestralidad en España desde el año 2000 y veamos, en primer lugar, ciertas incongruencias estadísticas que nos dejarán boquiabiertos. A continuación, compararemos cifras de siniestralidad con diferentes factores referentes a la circulación, como consumo de combustibles y desplazamientos. Y, para terminar, observaremos cómo el modelo represivo se agotó en 2009 y cómo se trata de presentar unas cifras que lo oculten, a través del examen de las operaciones especiales de tráfico de verano de los últimos años.

ANÁLISIS DE LAS CIFRAS DE SINIESTRALIDAD

Echemos un vistazo al siguiente gráfico:

La imagen muestra la evolución de la siniestralidad, en datos a 30 días, desde el año 2000 hasta el 2009, aunque se ha añadido el dato de muertos definitivos de 2010, por ser ya público. El gráfico muestra las variaciones porcentuales interanuales, de modo que se compruebe cuánto suben o bajan los diferentes epígrafes año a año.

El primer vistazo general muestra algo obvio: Las curvas de accidentes, heridos y fallecidos tienen evoluciones paralelas. Observemos ahora lo sucedido en tres años distintos: 2004, 2006 y a partir de 2008.

2004: Estreno e inesperado éxito

En 2004, en contra de la tendencia de factores como el consumo de combustibles o de desplazamientos (que descienden ligeramente, pero en línea con años anteriores y siguientes), se produce una abrupta caída de la siniestralidad. ¿Por qué? No he encontrado ninguna razón de peso. A continuación, el gráfico que lo muestra, en el que figuran los accidentes y los fallecidos Vs el conusmo y los desplazamientos:

En este cuadro, que ya nos ofrece un esbozo de que no sólo de carné por puntos vive la siniestralidad, se comprueba que tres de los cuatro factores siguen la misma tendencia, excepto, como digo, en 2004. Que fue, precisamente, el primer ejercicio en que las cifras las elaboró el equipo de Pere Navarro. Quiero recordar que ni una de las medidas “estrella” que llegarían en los años posteriores habían visto la luz (aunque, eso sí, la llegada de Pere a la DGT coincidió con un histórico ascenso en el número de multas, anuncio de lo que estaba por venir). Pese a que aún no había grandes medidas, se produjo la reducción más fuerte de la siniestralidad de la década.

¿Había que presentar un buen resultado “como fuera”? Es lo que parece, a la vista de lo sucedido sólo al año siguiente, 2005, cuando las cifras recuperan la tendencia anterior, y en 2006, donde se produce un efecto inexplicable. Llama también la atención la primordial importancia del factor “Desplazamientos” en la siniestralidad, con una evolución casi calcada a la de los fallecidos. Algo que todos suponíamos, pero que la DGT se afana sistemáticamente en ocultar, no sea que a alguien le dé por pensar que Pere no nos está salvando la vida. Y esto es así hasta el final de la serie histórica, que confirma el agotamiento del modelo, al verificarse un mayor descenso en los desplazamientos que en los fallecidos. Preocupante para Pere Navarro, de no ser porque la consolidación de esa realidad caerá sobre la responsabilidad del Gobierno que entre después del 20N.

2006: El milagro

Hablemos de 2006, volviendo a examinar el gráfico 1. Contra toda lógica, comprobamos cómo un fortísimo repunte de los accidentes con víctimas, y de los heridos leves, se acompaña de un sensible descenso de los muertos y de los heridos graves. Este es el detalle de esa parte del gráfico:

¿Qué pasó ese año? Recuerdo que fue en el que entró en vigor el carné por puntos, con gran despliegue publicitario y mediático; el sistema que venía a salvarnos de nosotros mismos, y que obró el milagro de conseguir un aumento del 10% en los accidentes con víctimas a la vez que una reducción de más del 7% en los fallecidos. Parece lógico que, de haber funcionado, el carné por puntos tendría que haber servido para reducir los accidentes; lo que entra de lleno en el terreno del prodigio es que tal medida lograse que, a más accidentes, menos muertos. ¿Había, de nuevo, que lograr una reducción en los fallecidos “como fuera”? Parece que sí.

He buceado en las notas de prensa de la DGT, en declaraciones de Pere Navarro y demás para encontrar una explicación a este fenómeno paranormal, y nada he hallado. Nada, salvo una pequeña nota metodológica en el Anuario de Accidentes de la DGT, en el que se explica que en 2006 (coincidiendo, curiosamente, con la entrada en vigor del carné por puntos) se puso en marcha el sistema ARENA (del que hemos hablado profusamente en este blog) de recogida de datos de accidentes que logra recabar más datos de los accidentes “más leves”. Bien podría ser esta la razón, pero eso supondría que, hasta ese momento, las cifras no recogían todos los siniestros con víctimas que se producían, lo que habría sido de traca. Pero tampoco.

Según especialistas en instrucción de atestados de accidentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, el sistema ARENA permite más agilidad en la tramitación de los datos, e incluso más precisión en los atestados, pero en ningún caso logra recoger accidentes que antes quedaran en el limbo; algo que se hacía con el correspondiente impreso “T2”, que se tramitaba para los accidentes leves de igual modo que para los siniestros con fallecidos había un curso administrativo.<!–[if !supportEmptyParas]–><!–[endif]–>

Más bien parece que esa nota metodológica no tiene otro objeto que abrir un paraguas defensivo por si alguien sacaba la pata del tiesto, cosa que nadie hizo, hasta ahora. He de decir que llevo detrás de una explicación a este extraño caso nada menos de tres años, y no he logrado hallar otra explicación que una simple y llana manipulación estadística. Como prueba, un botón: a partir de 2006, las cifras de accidentes y víctimas vuelven a su traza paralela habitual y lógica.

Año 2008: paro y ruina = menos muertos

En 2007 la crisis empieza a asomar la cara: El empleo cae, el PIB se estanca… como se puede ver en el siguiente gráfico:

¿Acaso alguien dudaba de que la crisis influye en la siniestralidad? No hay más que ver ese sencillo gráfico. No hay mejor manera de ilustrarlo. En 2008 se produjo el mayor descenso en el número de muertos de la década… junto con un PIB en caída libre, desplazamientos en tasa negativa desde hacía lustros, al igual que el consumo de combustibles… y el empleo cayendo ya a una tasa interanual del 5%.

¿Alguien ha oído a Pere Navarro decir que la crisis ha beneficiado las cifras de siniestralidad? No, más bien dijo lo contrario. Y dice también que los desplazamientos “apenas influyen”. En fin. Aquí están los datos, que cada cual saque sus conclusiones.

Fuentes:

– Datos de siniestralidad, matriculación de vehículos y censo nuevos conductores: Anuario 2009 DGT y notas de prensa en www.dgt.es.
– Consumo: Corporación Estratégica de Reservas de Productos Petrolíferos (CORES) en www.cores.es.
– Desplazamientos por carretera: Ministerio de Fomento (excepto los referidos a op. de verano, que proceden de notas de prensa de la DGT).
– Tasa de Empleo: Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Estadística (INE).
– PIB: Contabilidad Nacional, Instituto Nacional de Estadística (INE).

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Un comentario en “La influencia real en la siniestralidad de los factores ajenos a la política de Seguridad Vial, o de cómo elabora las estadísticas la DGT

  1. Un estudio brillante que demuestra lo que llevamos años denunciando, pero que aún habrá «beees» que digan que no, que el radar salva vidas… no señores, lo que salva vidas son los guardias civiles haciendo su trabajo y no de asaltacaminos, lo que salva vidas son el airbag y el avance espectacular de la seguridad pasiva y activa de los automóviles en los últimos 10 años, lo que salva vidas son las carreteras cada vez mejores y más desdobladas, lo que salva vidas es que las ambulancias lleguen al lugar del accidente antes de que la gente se muera… eso salva vidas, lo que hacen los radares simplemente es llenar de dinero las arcas del estado.

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